Antonio Prieto en Sanremo 1964: el chileno que llegó con “La novia” hasta el corazón de Italia
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Antonio Prieto en Sanremo 1964: el chileno que llegó con “La novia” hasta el corazón de Italia

En 1964, Antonio Prieto llegó al Festival de Sanremo como una de las grandes figuras latinoamericanas de la época. Invitado a compartir escenario con Gino Paoli, el cantante iquiqueño interpretó “Ieri ho incontrato mia madre” y formó parte de una edición histórica que abrió por primera vez las puertas del certamen a importantes artistas internacionales.

Nicolás Lopez

12 de agosto de 2026

De “La novia” al escenario de Sanremo

A comienzos de los años 60, Antonio Prieto ya no era solamente una estrella chilena. El éxito internacional de “La novia”, canción escrita por su hermano Joaquín Prieto, había convertido al cantante nacido en Iquique en uno de los intérpretes latinoamericanos más conocidos del momento. La canción alcanzó los primeros lugares en distintos países y tuvo posteriormente numerosas versiones en otros idiomas.

Su popularidad también había cruzado el Atlántico. Prieto había viajado a España, donde realizó presentaciones y consolidó su presencia entre el público hispanohablante. Una publicación de Billboard de 1962 lo describía como una estrella chilena que había obtenido numerosos reconocimientos por “La Novia” y señalaba que el artista había viajado desde España hasta Sanremo como invitado especial del famoso festival italiano.

Dos años después, aquella relación con Italia adquirió una dimensión mucho más importante. Sanremo comenzaba a mirar hacia el exterior y la edición de 1964 incorporó por primera vez una importante presencia de intérpretes extranjeros. Entre ellos estuvieron nombres como Paul Anka, Frankie Laine, Frankie Avalon, Gene Pitney y el propio Antonio Prieto.

“La apertura internacional de Sanremo convirtió a Antonio Prieto en uno de los primeros grandes nombres latinoamericanos en pisar oficialmente el escenario del Festival.”Contexto histórico elaborado a partir de las fuentes sobre la edición de 1964.

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Gino Paoli y “Ieri ho incontrato mia madre”

El destino de Prieto en aquella edición estuvo ligado a uno de los grandes cantautores de la época: Gino Paoli. Ambos fueron asociados para interpretar “Ieri ho incontrato mia madre”, una composición del propio Paoli.

La canción cuenta la historia de un hombre que se encuentra con su madre mientras está dispuesto a abandonar su antigua vida para seguir a la mujer que ama. El relato tiene un fuerte componente emocional: la madre siente que ha perdido a su hijo y que ya no ocupa el mismo lugar en su vida.

El comienzo de la canción resume precisamente ese conflicto familiar: el protagonista recuerda el encuentro con su madre y su preocupación al saber que él ha decidido marcharse detrás de otra persona. Más que una canción romántica convencional, Paoli construye una historia sobre la separación, los vínculos familiares y el momento en que una persona adulta comienza a tomar sus propias decisiones.

La participación de Prieto no fue simplemente testimonial. “Ieri ho incontrato mia madre” llegó a la serata final del Festival y aparece oficialmente entre las canciones finalistas de aquella edición.

La edición de 1964 terminó con la victoria de Gigliola Cinquetti y Patricia Carli con “Non ho l'età (per amarti)”, que obtuvo 2.235.147 votos. “Ieri ho incontrato mia madre”, interpretada por Paoli y Prieto, quedó entre las canciones finalistas que fueron consideradas conjuntamente en el segundo puesto.

Un Sanremo que cambió las reglas

La presencia de Antonio Prieto adquiere todavía más importancia cuando se observa el contexto de aquella edición. Sanremo 1964 fue una de las primeras ocasiones en que el festival abrió de manera significativa su escenario a intérpretes internacionales, buscando conectar la canción italiana con un mercado musical cada vez más global.

Prieto compartió aquella experiencia con figuras estadounidenses y británicas de enorme popularidad. Paul Anka, Ben E. King, Frankie Laine, Frankie Avalon, Gene Pitney, Peggy March y Bobby Rydell estuvieron entre los artistas extranjeros vinculados a las canciones de aquella edición.

Para un cantante latinoamericano, estar allí representaba algo más que participar en un concurso. Era la posibilidad de llevar una voz nacida en Chile a uno de los escenarios musicales más importantes de Europa.

“Para Antonio Prieto, Sanremo fue la confirmación de que la canción latinoamericana podía dialogar de igual a igual con la gran industria musical europea.”Una lectura del significado histórico de su participación a partir de su trayectoria internacional y del contexto de Sanremo 1964.

La prensa especializada de la época también seguía de cerca sus movimientos internacionales. Una investigación de la Discoteca Nacional de Chile, basada entre otras fuentes en publicaciones de Billboard, señala que Prieto no habría quedado completamente satisfecho con su experiencia en Sanremo y que sus declaraciones fueron recogidas por la revista estadounidense en febrero de 1964, en una nota firmada por el periodista chileno Raúl Matas desde España.

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La huella chilena en Sanremo

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La participación de Antonio Prieto ocurrió en un momento especialmente importante de su carrera. Mientras triunfaba en América Latina, desarrollaba también una intensa actividad cinematográfica y televisiva en Argentina y mantenía una presencia constante en Europa. Durante esos años protagonizó películas como La novia y Cuando calienta el sol, además de participar posteriormente en La Pérgola de las Flores.

Sanremo fue, por tanto, parte de una carrera que difícilmente puede encerrarse dentro de las fronteras chilenas. Prieto había construido un perfil de artista internacional mucho antes de que esa expresión se volviera habitual en la industria musical latinoamericana.

Su paso por el festival también conecta dos mundos musicales: por un lado, la tradición melódica italiana representada por Gino Paoli; por otro, la canción romántica latinoamericana que Prieto había ayudado a proyectar internacionalmente desde Chile.

Más de seis décadas después, aquella actuación conserva un significado particular. Antonio Prieto no ganó Sanremo, pero su presencia en la edición de 1964 quedó registrada en una de las etapas más internacionales de la historia temprana del festival.

Y detrás de aquella participación hay una imagen especialmente significativa para la historia de la música chilena: un cantante nacido en Iquique, convertido en estrella en América Latina gracias a “La novia”, llegando hasta el escenario del Festival de Sanremo para cantar en italiano junto a uno de los grandes compositores de la música italiana del siglo XX.

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