Levante explora las heridas del amor en su nuevo álbum: «Dell’amore il fallimento e altri tipi di danza»
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Levante explora las heridas del amor en su nuevo álbum: «Dell’amore il fallimento e altri tipi di danza»

Un viaje de quince canciones por las relaciones que fracasan, las heridas familiares y la búsqueda de respuestas personales, con una mirada más consciente sobre el amor y la salud mental.

Nicolás Lopez

12 de octubre de 2026

Levante abre un nuevo capítulo de su trayectoria con Dell’amore il fallimento e altri tipi di danza, un álbum que convierte las relaciones sentimentales, las ausencias y las contradicciones personales en el centro de un relato profundamente íntimo. Publicado el 9 de octubre de 2026, el sexto disco de estudio de la artista siciliana propone mirar el amor desde una perspectiva diferente: no solo preguntarse qué significa o hacia dónde conduce, sino también comprender por qué se deteriora, se interrumpe o nunca llega a comenzar.

A través de quince canciones, el proyecto recorre experiencias amorosas que van desde los vínculos tóxicos y las decepciones hasta los recuerdos luminosos y la complicidad familiar. Sin limitarse a narrar el desamor, la propuesta también aborda las heridas que pueden condicionar la manera de relacionarse con los demás y la necesidad de reconocerlas para avanzar.

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Un disco para comprender por qué fracasa el amor

En entrevistas con medios italianos como Sky TG24 y Fanpage.it, Levante explicó que el álbum nació de una necesidad personal de revisar experiencias pasadas y entender qué había detrás de determinadas dificultades afectivas.

La pregunta que dio origen al proyecto fue directa: ¿en cuántos pedazos nos rompemos cuando una relación fracasa? A partir de esa inquietud, la artista construyó un conjunto de historias con distintas tonalidades, algunas dolorosas, otras atravesadas por situaciones tóxicas y otras capaces de recuperar la ligereza de los primeros amores.

«No es un disco de sanación, sino de toma de conciencia», explicó en su conversación con Sky TG24. La frase resume el espíritu de una obra que no pretende ofrecer respuestas definitivas, sino poner en palabras aquello que muchas veces permanece sin resolver.

Uno de los ejes más personales aparece en Abissale, canción que surgió durante un momento emocionalmente difícil y que la llevó a conectar sus experiencias sentimentales con la ausencia de su padre, fallecido cuando ella tenía nueve años. La pérdida marcó su infancia y, según ha reconocido, también influyó en sus relaciones posteriores, especialmente en el miedo al abandono.

El tema se transforma así en una conversación íntima entre la mujer adulta y la niña que fue, hasta desembocar en una reflexión sobre el perdón. En la entrevista con Sky TG24, la cantante contó que finalmente logró perdonar a su padre y dejar atrás parte del resentimiento que había acompañado ese proceso.

Salud mental, vulnerabilidad y una nueva etapa musical

La introspección del álbum también se relaciona con la salud mental. En una entrevista publicada por La Stampa el 8 de octubre, Levante habló de cómo durante mucho tiempo interpretó su estado emocional como una simple melancolía, cuando en realidad estaba atravesando una depresión que no había recibido tratamiento. La artista defendió la importancia de dejar atrás los tabúes relacionados con la psicoterapia y los medicamentos, y de hablar de estas experiencias sin vergüenza.

Este reconocimiento amplía el significado del disco: las dificultades afectivas no aparecen únicamente como consecuencia de las relaciones con otras personas, sino también como parte de un proceso de autoconocimiento que exige revisar las propias heridas, los mecanismos de defensa y la imagen que cada uno construye de sí mismo.

En Fanpage.it, además, abordó la necesidad de cuestionar el ego y la mirada de superioridad con la que llegó a observar a los demás durante una etapa de su vida. Reconocer que el problema no siempre está fuera de uno mismo se convierte en otra de las claves de esta nueva etapa creativa.

Musicalmente, el trabajo mantiene una identidad reconocible, pero explora nuevos matices en los arreglos y en el tratamiento de la voz. La producción vuelve a estar a cargo de Antonio Filippelli y Gianmarco Manilardi, colaboradores que acompañan la evolución de la artista desde hace aproximadamente una década. Las canciones alternan texturas electrónicas, una instrumentación con capas y una expresividad vocal más marcada, adaptando el sonido a las emociones de cada historia.

El concepto de la danza atraviesa también la identidad del álbum. Para Levante, las relaciones pueden entenderse como movimientos compartidos: acercamientos, tropiezos, separaciones y nuevos comienzos que terminan devolviéndonos a nosotros mismos. La imagen se refleja incluso en la elección cromática del proyecto: el azul representa su mundo interior, mientras que el naranja simboliza la alerta ante aquello que puede destruir una relación.

En medio de este recorrido aparece Allegria, una invitación a recuperar la espontaneidad de los amores adolescentes y los recuerdos estivales de Sicilia. También destaca Monellerie, una canción vinculada a su hija Alma, cuya participación creativa surgió de un laboratorio de juegos, música y baile compartido con su madre.

Con Dell’amore il fallimento e altri tipi di danza, Levante no intenta presentar el fracaso como una derrota definitiva. Lo convierte, en cambio, en una experiencia de la que es posible aprender, incluso cuando comprender sus causas implica enfrentarse a recuerdos difíciles. Un álbum que reafirma el valor de la escritura autobiográfica dentro del pop italiano contemporáneo y que invita a escuchar el desamor no solo como una pérdida, sino también como una oportunidad para conocerse mejor.